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viernes, 13 de mayo de 2011

Ganar amigos exorcizando demonios

En una clase de español, en la preparatoria, el maestro nos pidió hacer una carta. Sería la evaluación semestral. Por esas fechas reclamos, preguntas sin contestar y sin sabores se juntaban en una enorme fila en mi pecho, en el insomnio de las noches y pesadez diurna, también en lapsos de aguda gastritis. Un día abrí mi carpeta: vi el proyecto, pasé a una hoja en blanco y comencé a escribir esa carta que a priori sabía no llegaría a su destinatario. Esa vez fue la primera vez que escribí para exorcizar los demonios: y funcionaba perfecto, conforme mi pluma avanzaba sentía que la gastritis disminuía, que las preguntas, aunque no tenían respuesta, pasaban a segundo plano. Mejor que cualquier otra cosa, escribir esa carta a mi ausente padre me había aliviado el alma. No revisé nada, no reparé en las tremendas implicaciones personales que esa tarea tenía,  o por lo menos mi tarea. La terminé y la dejé en mi carpeta. La fase uno: escribir la carta estaba lista, el otro porcentaje: leerla estaba pendiente. Mi necesidad para deshacerme de todo ese cúmulo vomitivo era tal que cuando el maestro dijo que quién iba a leer y nadie se levantaba me hizo tomar el turno; mientras leía solo alcancé a percibir que los ruidos propios de un salón invadido de adolescentes disminuía. Terminé de leer, el mundo giró con su ritmo habitual, me sentí aliviada.

-Es real-preguntó el maestro
-Sí- Fue lo único que alcancé a responderle
-La debería de exentar.

Me senté, completamente aliviada, con la certeza de que dormiría como hacía días no lograba hacerlo. Todos entregaron sus cartas, menos yo, el maestro me dijo que semejante trozo de vida no lo podía conservar.

Mi maestro de español tenía, tiene, nombre de caricatura. En la preparatoria, él era el maestro nuevo. Se decía que con él cursaban  la materia quienes no habían alcanzado un lugar con el maestro de abolengo, ese que ya tenía todo un historial ganando a pulso, ese al que no dudo un día le pongan una placa conmemorativa en su salón. El maestro con nombre de caricatura no se afligía, era transgresor, propositivo. Pero estas líneas no son acerca de él. Dejaba entrar a alumnos aunque no fueran de su clase, eso no le molestaba.

Como las clases eran por módulos, cada clase se tomaba con gente distinta. Le hablaba a mis compañeros de español, a los de psicología, a los de historia del arte y a los de matemáticas; también a mis amigos con los que ya no cursaba materias.

Un día llegué normal a mi clase, una chava se  me acercó, me dijo que "soy amiga de tus compañeras de equipo de español. Me dijeron de tu carta, qué valor" (...) Solo sonreí, creo. Me di cuenta que había pasado de ser el número 20 y tantos a "la que escribió la carta para su papá" No me molestó.

Pasó el tiempo, pasaron las materias, llegó el verano y con el cursar biología. ¡Vaya verano! Llegué una mañana soleada, en la que la preparatoria lucía más soberbia y hermosa que de costumbre y como de costumbre no conocía a nadie que fuera a cursar biología: curso intensivo, sin margen a fallas, a faltas, a no tener ganas. Revisaba las listas de alumnos cuando me topé con "la amiga de mis compañeras del equipo de trabajo de español" Me dijo si la recordaba y la verdad sí pero no me acordaba de su nombre, cómo la iba a olvidar si me dijo "eres la de la carta". Ella sí se sabía mi nombre pero me vio la duda en la cara y se presentó, también iba a cursar biología. Le pregunté por sus amigas, pero no cursarían nada. Nos fuimos al salón con una felicidad enorme que supongo nos generaba el día, y lo  hermoso del edificio. Creo que esos rayos sellaron lazos que jamás imaginé. Llegamos al salón: casi toda la gente que estábamos en la preparatoria ese día adelantaríamos biología, hicieron otros grupo: comenzaron a sacar gente, primero la sacaron a ella, luego a mí. Le dio gusto ver que me sacaron y que formaría parte del otro grupo (ubicado exactamente al extremo opuesto) me di gusto que me sacaran del salón del magistral catedrático con, dijo mi amiga "fama de perro e incorruptible"

Como una especie de broma, otro grupo quedó conformado por un grupo selecto: una ñoña, que a todos nos caía mal; un militante del partido tri color; unos pachecos que por más que nos esforzamos nunca vimos sus elefantes rosas; una novia de un camionero y aguerrida jugadora de tochito flag, apodada "la potranca"; la novia del capitán del equipo de americano que soñaba con parir los hijos suficientes como para formar su propio equipo; la maestra que jamás habíamos visto y que el verano también la ponía feliz: un día era bueno para hacer convivio,el otro también; aparte nos deleitaba con sus desfiles involuntarios de lencería para seducir al maestro de matemáticas; mi amiga que parece era la única en quien cabía la cordura; un joven galán y yo la que, quizá, los demás rogaban nada me aquejara o pensaban que llegaría con unas cuartillas que leer y vaciar mi alma. ¿De biología? Sí vimos el curso pero entre convivios, salidas a museos, álgidas discusiones con tono pacheco-político. El otro grupo estaba enfrascado en exámenes interminables, nosotros divertidos de la vida. La ñoña rogaba a la vida que un día el coordinador llegara hasta los confines de nuestro  salón y le dijera que su grupo era el otro, nosotros también deseamos que eso ocurriera pero jamás paso...la vida no cumple antojos, ni endereza jorobados.

Conforme pasaron los días, mi compañera pasó de ser mi compañera a ser mi amiga. No sé bien como pasó pero ocurrió. De pronto era como si nos conociéramos de toda la vida. De pronto la materia de verano se acabó, ella siguió con sus amigos en ese espacio del jardín en el que siempre se sentaba y yo seguí con mis amigos en ese pedazo del pasillo en el que siempre me sentaba. Aparentemente todo seguía normal solo que ahora éramos amigas, y desde siempre ha quedado claro que no todas mis amistades son también de ella y viceversa.

El último año, un maestro nos hizo la vida imposible (a mí más que a ella) nos juntábamos un "chilango aspirante a ser abogado (con su morral y el príncipe  a todos lados), la novia del capitán del equipo de fútbol americano con su sueño firme de querer parir de modo natural y asistida por una comadrona a su propio equipo de fútbol americano, una de las chavas más guapas y alivianadas de toda la prepa, mi amiga con su responsabilidad, su temple y conciencia y yo: terca hasta la médula sin quedarme callada. El maestro jamás nos agarró en curva (ese fue su coraje) jamás nos preguntó algo que no le pudiéramos responder y las veces que nos dijo que mejor abandonáramos su clase porque no estaba de humor para que le jodiéramos el día, que nos ponía asistencia... yo, primero verificaba que nos anotara la asistencia y después, todos tomados de la mano huíamos a la cafetería o al mc donald´s más cercano, botados de risa. A nosotros tampoco nos gustaba jodernos el día con su pendeja presencia a las siete de la mañana, mejor ver a Ronald o al señor de la cafetería.

Entre "abandonen mi clase" o "Lovb ¡no se piensa callar" o "¡ese grupito de atrás!" o "quiero las 340 preguntas para mañana" de los maestros y mis "quiero fanta de fresa con cheetos verdes" se nos pasaron los días, no sin olvidar sus "La maestra que me da filosofía se depila las piernas con las pinzas para la ceja y nos dice que le compremos pies para pasarnos" por parte de mi amiga. Yo no le creía hasta que vi a la mujer en cuestión depilarse las piernas con las pinzas para la ceja con una gracia que solo te puede dar la práctica.

Luego simplemente nos dimos cuenta que éramos amigas, y nos reíamos de los regaños o nos amanecía platicando y la vida nos fue pasando juntas. Nos graduamos.

Un día, no sé exactamente cuando o qué ocurrió pero saqué la carpeta de la materia de español y le regalé esa carta (que al final fue para ella y no para "mi papá") nadie mejor que ella para tenerla, creo que no se esperaba tal gesto pero no puede estar en mejor lugar.

Por supuesto que nos hemos enojado pero me tardé más escribir esa línea que lo que me dura el enojo. Ella sabe ha sido de las mejores presencias con las que mi vida ha sido afortunada. Nos han pasado ya muchos años, muchas situaciones, he tenido que decirle que no es que me canse de escuchar sus historias pero hay situaciones que no le puedo resolver, la he regañado, la he escuchado llorar de tristeza, de impotencia de felicidad. Me ha escuchado llorar como pocas personas, me ha escuchado furiosa, le ha querido partir la cara a varias personas por situaciones que me han hecho. Me ve y casi puede saber qué es lo que pienso y yo con solo escuchar su voz sé si se va deshacer en llanto, si algo le aqueja o si tenemos que ir a una loma a mentar madres.

Ella, suele preguntarme si le escribiré algo un día de estos. A mí me cuesta porque todo se lo he dicho, aveces a los gritos, furiosa o con mi tono más sarcástico, más dulce. Si no se lo digo con un perfecto "te quiero" le insisto hasta que saca la cita con el doctor, o hasta que le llama para decir "te quiero".

Si ella lee esto, tal vez se acuerde de todas esas cosas que nos pasaron en la prepa, tal vez recuerde mejor que yo esa carta que escribí hace años y se le haga increíble que las anécdotas se nos acumulan. Aquí no dice nada que ella ignore, aquí no hay un hilo negro, ni el eslabón perdido. Quizá y solo quizá lo único que puede no saber es que es  mi excepción a esa frase de que los mejores amigos se forjan en la universidad (yo digo que se forjan cuando deben, ella diría que entre comida, cheetos verdes y fanta de fresa....y va agregar que solo yo me puedo comer semejante combinación y solo ella puede caminar por horas en busca de esa asquerosidad) y agrego que lo que no sabe es que exorcizando demonios me la gané a ella.


12:54 (11 mayo 011)

3 comentarios:

Tu Blue dijo...

Pues ¡así sí vale la pena exorcizar demonios! Muy linda amistad la que han forjado. "Ambas mutuas a la par las dos", deben sentirse muy afortunadas por tenerse.

Besos

Te amo

Pamela R dijo...

Bellas palabras las que escribes....nunca se sabe donde conoceras una buena amiga.


Saludos LOVB

Pamela R dijo...

Despues de leer este post tan bonito(me hizo sonreir y me saco un suspiro), ahora si me voy a dormir. :)