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jueves, 2 de junio de 2011

A twisted tale

El hermetismo era una condición diaria en Mara, aparentemente ella era así y no se debía a nada en particular. No tocaba el tema, yo tampoco; suponía que preguntar era tan incómodo como preguntarle a un manco el por qué de su muñón.

Un día, Mara me dijo que le gustaba, me sorprendió un poco pero tampoco movió mi eje, ni mi mundo giró de maneras extrañas, no se detuvo. Una vez mi padre me dijo que "gustar era como cuando uno dice que le gustan los carros: te puede gustar determinado auto y tener un vochito o viceversa", eso había dicho mi padre, él no decía muchas cosas pero esa frase se la creí a pies juntillas. Por otro lado, ella era todo un caso: decía que para ella el amor debía doler, Nunca la comprendí del todo:si le decían que la querían, huía, si le ofrecían una relación la boicoteaba,si le decían que tenían novia ahí estaba dispuesta. A veces sus maneras me parecían guiños al masoquismo.Tenía  una novia que tocaba en una banda experimental. Nunca la escuché tocar pero supongo era como ver a Austin TV solo que dentro de un contexto onírico, aderezado con un cockatil de ansiolíticos y alcohol...supongo que sonaba exactamente igual. También era una yonki casi de grandes ligas. Era lo que se conoce como una "niña rica" o como una "snob de starbucks": una revolucionaria, afecta a las causas de los desvalidos, interesada por el proletariado, corrección: no era una "snob de starbucks" más bien era una "hipster con mastercard" No lo sé, quizás era ambas cosas, quizás esas dos cosas son sinónimos, quizá solo era una persona que le gustaban las drogas tanto como las mujeres, aunque por su posición social no se permitiera hacer público su segundo gusto ...siempre regresaría al seno materno a cumplir con su rol de mujer modelo, que dentro de un tiempo estaría casada con un sujeto de apellido de abolengo, se reproduciría, tendría su casa impecable (o pagarían por ello) y hornearía cantidades enormes de pasteles; eso es lo que pensaba de ella.



Mara decía que amaba a Luz, Siempre tuve mis dudas de si era amor o admiración. Admiración de esa que te hace convertirte en un fan y pegar en la pared el recorte que te encuentras en un periódico... aveces darle besos. Después sospeché que era obsesión, luego le dije a Mara "Lo que sientes no es amor, es algo más oscuro y retorcido" Mi comentario no fue bien recibido, algo se fracturó.Las verdades hieren, la falta de tacto se hace presente,y te das cuenta que la susceptibilidad pende de hilos muy finos.

Mara y Luz terminaron un sin fin de veces, tantas que no las recuerdo. ¿En qué punto me volví el hombro para llorar que Mara necesitaba? No lo sé, pero un día me harto escuchar la misma historia: Luz  esto, luz otro; luz hizo, luz deshizo, Luz se fue, Luz regresó, Luz me quiere hoy y mañana quien sabe... ¡Luz, luz, Luz!

Mara no: se convirtió en una fan que ya no solo se conformaba con besar ese recorte de periódico que tenía, sino que ahora quería ,a como diera lugar, recolectar todos los recortes...o en el peor de los casos aceptaba las migajas.

Por todo lo anterior no me sorprendió cuando Mara me dijo que le gustaba, tampoco cuando me dijo que sin problemas me besaría. Mara se jactaba de ser una conquistadora en potencia. Se "enamoraba" con esa misma fácilidad que cambiamos de calzones. Nunca creí que fuera amor. En poco tiempo aprendí su modus operandi: conocía a alguien, le gustaba, se presentaba, conseguía su teléfono o correo y acto seguido la llevaba a la escuela o casa, regresaba con la certeza de que estaba enamorada, de que era cuestión de días comenzar la relación de su vida. Las supuestas relaciones o no comenzaban o duraban un parpadeo. No juzgar, respetar, eso es regla de oro. Pero aveces ni uno mismo se respeta, aveces a uno le gusta llevarse a uno mismo entre las patas, eso me lo dejó muy claro Mara.

"Me dejas ir a tu casa para conectarme a internet necesito enviar unas notas" le dije que sí. Comimos, ya era una costumbre. Subió a mi cuarto con ese desparpajo que solo ella, tomó posesión como si mi cuarto fuera de ella, se acostó en mi cama,comenzó a hacer su trabajo. Cuando terminó me pidió que leyera su nota, que le hiciera los cambios que creyera convenientes. Casi nada, salvo algunas comas, la nota estaba pulcramente redactada...era sobre Luz. Cuando le dije que no le cambiaría nada, me jaló hacia mi cama, me dio las gracias, me beso en la mejilla, la intención era distinta a un beso en la mejilla de un saludo cotidiano, de pronto estaba sentada a horcajadas sobre mí; su respiración era agitada, sus manos como dos brasas ardientes se posaban sobre mi talle ¿a qué hora se había excitado tanto? No lo sé. Durante el tiempo que teníamos de amistad nunca pensé en tirármela pero al tenerla completamente excitada, a horcajadas sobre mí, completamente dispuesta en mi cuarto, mis dominios, la verdad no me incomodó la idea en lo más mínimo. Por una vez en la vida me pemitiría ser hedonista: tener sexo por el mero placer de tenerlo. Porque como dicen las revistas: te ejercitas, quemas calorías, liberas endorfinas y un sin fin de beneficios que no pueden desaprovecharse. Mientras eso pasaba por mi mente, mis manos comenzaron a recorrerla. "Estás segura" le pregunté. "Dame un beso" fue lo que me contestó. Fue un beso corto, caliente, arrebatado, que se situó entre la barbilla, las comisuras de su boca o en algunas coordenadas de su cara, de su respiración agitada... Su cuerpo hervía, mis manos no se daban abasto. Desabroché su cinto con una destreza que desconocía, luego el botón de su pantalón. No me ayudó en nada, el hecho de abalanzarse sobre mí era ya  suficiente. Las complicaciones vinieron con su blusa, la saqué de su cuerpo, lo cual fue toda una proeza, pero usaba un brassiere que parecía una enrededera. Con una respiración entrecortada le pedí que me ayudara, solo respondió "es de castidad. Es tu trabajo...no pude desenrredarlo por completo pero no fue impedimento. Ella llevaba el camino al éxtasis demasiado avanzado, yo estaba en un faje muy decente, sabía que el orgasmo sería solo de ella, vaya si había estando haciendo MI trabajo. Pensaba eso cuando sentí su cuerpo estremecerse sobre mí, un gemido inundó mi oído seguido de un "estás bien bonita" que me recordó a alguna película mexicana o sentí que era una frase perfecta para una. Después de un acto de contorsonionismo digno de carpa de circo, su cuerpo entró en reposo, me abrazo como si yo fuera una muñeca de trapo, se aferraba a mí como si fuera la posesión más preciada. "Estas bien bonita, estás bien bonita" era lo único que decía. Después reparó en que yo estaba completamente vestida solo que con la ropa desacomodada. "Estás bien bonita" seguía diciéndo como cuando se traba un muñeco que funciona con pilas. Si bien no se me hacía fea, nunca dije "estás bien bonita" de regreso, o un "me gustas" o un "tú también". Puso su cabeza en mi pecho, pasaba sus manos por mi rostro como si fuera una invidente tratando de reconocerme, me imaginaba que para ella,  mi rostro era un lienzo lleno de esos puntitos braille. Me abrazaba, intentaba besarme, pero me sentía un poco como Julia Roberts en Mujer bonita "Besos en la boca no"... era mi momento hedonista, aparte, sencillamente yo no quería eso: no fui tierna, ni dulce, ni me quedé abrazada a su cuerpo prodigando besos, caricias y frases de amor que no entraban en el contexto. Tampoco fui tan desconsiderada: pasé mi brazo por su espalda. Mientras lo hacía comencé a sentir como mi pecho se mojaba. Su llanto me anegaba por completo. Le pregunté si estaba bien, parecía que no. Lo primero que pensé fue que ni un momento de mero placer podía ser tal. Me sentí incómoda. Es desgarrante ver a una mujer llorar y si la tienes encima de ti, con un orgasmo pintando en la cara, buscando tus besos y tú rehuyendo a los mismos magistralmente para acto seguido, ella deshacerse en llanto. Apenas iba a preguntarle qué era lo pasaba cuando comenzó a hablar. "...Tú siempre te ríes, le caes bien a todo el mundo; yo casi no tengo amigos, no puedo con las muestras de afecto, para mí el amor debe de doler para que sea amor; tú eres toda felicidad, yo no puedo reírme con esa soltura que lo haces. Mi actitud no es solo porque sí...mi hermana estaba enferma, la internamos en una clínica de salud mental, el dinero se acabó y tuvimos que tenerla en casa, fue muy desgastante: sus delirios, su inestabilidad era cada vez más frecuentes. Un día comenzó a decir que se iba a suicidar, lo musitaba todo el tiempo, a todas horas: cuando comíamos, cuando nos sentábamos a la mesa, o en la sala, en todo momento. Era complicado vivir así. Un día me harté, estaba cansada de la situación que se vivía, justo ese día que amanecí cansada de todo, mi hermana comenzó a decir que se iba a matar. Le dije que si lo iba a hacer lo hiciera y ya. Me levanté de la mesa. Momentos después, ella se suicidó. Me sentí y me siento culpable. Vivo todos los días con eso. A partir de ese día, me volví así como me conoces: distante, aislada, sin ganas...y eso que me conociste cuando volví a hablar, después de ir a terapia..." Mi pecho estaba completamente mojado, no sabía qué decirle, ese llanto era un llanto que se había hecho esperar durante mucho tiempo. No le dije nada, entonces la abracé, entonces nos abrazamos dejando de lado el contexto orgásmico. -Nuca lloro, nadie sabe. Me dijo. Se levantó, se vistió. No me dejaba de dar vueltas en la cabeza lo pesado de vivir con una carga así. Su muñón no era de un brazo, era del alma. Me abrazó durante un tiempo, me volvía a tocar la cara como lo había hecho ratos atrás, la abracé le di un beso en la mejilla con la total de intención de manifestar apoyo. Se detuvo me vio, de nuevo dijo "estás bien bonita". A partir de entonces, muchas piezas encajaban  y otras me gustaría que encajaran pero no: un detonante no siempre es la causa o razón de todo.

Al día siguiente tenía que ir a cubrir un evento, tal vez en un momento se lo comenté porque justo cuando salía rumbo al evento estaba afuera de mi casa. Te llevo- me dijo y sonó el seguro de la puerta. En el camino no le dije nada, seguía todo como siempre. Fue ella quien se burló del brassiere de castidad, entonces me reí. Llegamos al evento, justo después que sonó el seguro me dispuse a bajar, me detuvo. Me gustó anoche, cualquiera estaría feliz de estar contigo. Suerte en el evento, te veo dentro de 15 días, me voy con Luz, con mi novia.

-Buen viaje, te vas con cuidado-le dije.



algún día de 2010

2 comentarios:

Nameless dijo...

No, aunque lo intento en este post no puedo comentar nada.
Je, un comentario para no dejar comentario...

Maria F dijo...

... ohhh boy ! emotional highs and lows ....the orgasm & then the crying ..... been there done that .. weird feeling isn´t it ? really like da post ! ... but i´m reading on advance, june 2nd _ ?, .. still may ... :)