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miércoles, 15 de junio de 2011

I


Hace unos días iba, junto con un grupo de personas, a un día de campo. Iba ensimismada viendo como con todo y tanto incendio,  la naturaleza es muy noble, no se veía un daño grave. Tal vez y solo tal vez por donde íbamos no se notaba porque vaya que los incendios son voraces. Eso sí, la tierra se veía más árida de lo normal, con unas profundas grietas ávidas de agua.


Escuchaba música, como siempre. En eso veo que me hacen señas, primero bajé el volumen, luego tuve que apagar el reproductor.


-Me hablan a mí
-Sí, es que le dije a mi sobrino que tú sabes mucho de libros


(siempre me sorprende la imagen que los demás pueden tener de uno)


-¿Necesitas algún libro? No sé mucho pero tal vez te puedo ayudar


-Es que tengo un nieto. Tiene 12 años, tiene leucemia y por el tratamiento tiene que pasar mucho tiempo en la cama, la televisión le molesta y no siempre hay alguien para que podamos jugar con él. Entonces pensé que lo que necesita son libros y le dije que te conocía, que te iba a pedir unos para que los lea (...)


Se me hizo un hueco en el estómago, un nudo en la garganta, creo que hasta los ojos se me llenaron de lágrimas (mismas que contuve)


Ella prosiguió


-Mi nieto me dijo "dile que me preste algo que me ayude a sentirme mejor"


La verdad, estoy a años luz de ser doctora o similares. Lo más cercano que se puede establecer es el inexistente lazo entre "mi padre y yo" pero me acordé de "mi" doctora, y sus recomendaciones siempre precisas, su énfasis en lo que ayuda el buen humor y no dejar, en la medida de lo posible, hacer lo que nos gusta o buscar nuevas actividades; claro sin dejar de lado los tratamientos.


Le dije que buscaría unos. Me puse de nuevo los audífonos. Todo el camino me quedé pensando en historias, en autores, en finales sin muerte o similares. En un punto del camino me acordé de cuando Colmillo Blanco me robó el corazón o de cuando mi tío (que perdió la memoria y aunque el tiempo ha pasado en su mente sigo teniendo 13 años) me contaba diversas historias de Las mil y una noches...hace unos años mi mamá me regaló una versión "condensada" apta para niños. Lo de condensada lo entrecomillo porque para ser una versión para niños es muy amplia...


Creo que el acto de leer, de entrada lo hará sentirse mejor....


II


Cuando hice el servicio social conocí a un niño con un particular gusto por la historia: le fascinaba Benito Juárez. Siempre que les pedía un escrito libre, él recurría a Juárez. Su letra eran como arañas aplastadas, su lectura pésima pero sus ganas eran muchas. 
Después le di clases a su hermana: tres años menor que él. La niña siempre toda desgarbada. Siempre me daban ganas de llevarla a los bebederos, lavarle la cara, cortar sus unas de las manos o mínimo darle un cepillo propio para uñas. Leía mejor que su hermano, su caligrafía era nefasta pero sus historias muy buenas.


Cierto día, fui a un puesto de hamburguesas y costillas asadas, cerca de mi casa. Ahí estaban mis ex alumnos, apenas me vieron gritaron ¡maestra! (me dio pena porque si digo que iba en pants, en chanclas, una playera más vieja que no sé qué, no exagero) Resultó que ese puesto de hamburguesas, tan famoso, y asediado era de sus papás y ellos les ayudaban  tomado las órdenes. Los señores me regalaron mi hamburguesa, y es que la pedí doble pero se rehusaron a aceptar el pago.


El puesto seguía funcionando con el mismo éxito de siempre. La fila siempre nutrida.


Justo el fin de semana que regresé del día de campo tenía unas de esas costillas, unas del puesto de mis ex alumnos dibujadas en la mente. El puesto, a pesar de la leyenda "descansamos los martes", y ser pleno sábado estaba cerrado, el domingo cerrado y así varios días más.


Me enteré que, una de tantas noches (cerraban como a las 3 o 4 de la madrugada. Abrían a las 7 de la tarde) llegaron "los zetas" y les quitaron todo lo que habían ganado en la noche. No conforme con eso, los obligaron a trabajar toda una semana para ellos. Luego de esa semana, el señor decidió ya no abrir...


Reza un dicho que "el que agandalla no batalla" ¡pinches pendejos hijos de la perra que los parió!

3 comentarios:

Maria F dijo...

Que triste y que impotencia ... lo de Benito Juárez ... - el respeto al derecho ajeno es la paz - esto terminó hace mucho con los z's ...muchísimos estados están cautivos por este tipo de grupos ... dónde está la garantía del Edo. de Derecho ... _? En fin, al menos en el caso del otro pequeñín que está enfermo... sí se puede hacer algo para hacerle más llevaderos sus días .. seguro le darás una selección inmejorable de libros :) -arriba el norte..

Pamela R dijo...

Ojala que los libros que le recomiendes le hagan pasar un buen rato.

Hace mucho que no voy a un día de campo, con este calor no soporto andar en la calle pero disfrutar de la naturaleza siempre es muy agradable, espero que te hayas divertido mucho en tu día de campo.

Saludos Lovb

Fernando Manda dijo...

No mames tu post me deprimió... eso es todo lo que tengo que decir :/