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viernes, 3 de junio de 2011

Los Nerds de mi vida (parte 1de 3)

Llegó cuando hacía ya más de un mes que el último año de secundaria había comenzado, la flexibilidad del ciclo escolar es una de las ventajas que brinda estudiar en un colegio. El maestro nos indicó saludar a nuestro nuevo compañero; cuando lo vimos cruzar el salón pudimos hacer una completa radiografía de él: fajado de la manera más meticulosa, su cabello emulaba el peinado de Benito Juárez, de su cinto colgaba un morral de tela de cuadros, usaba el pantalón del uniforme (mismo que puede incluirse en la ropa de vestir), calzaba tenis de esos que se abrochan con velcro. De todo eso nos dimos cuenta mientras cruzaba el pasillo, para nuestro regocijo, cuando llegó al frente y abrió la boca para hacernos saber que aunque fuera, biológica mente, 364 días mayor que  nosotros psicológicamente vivía en preescolar, su voz era una sarta de tartamudeos, en un tono agudo complicado de soportar.

Nadie lo incluiría en sus grupo, era un outsider, un ñoño de primera clase que podía, tal vez, encajar en todos lados menos en un grupo de tercero de secundaria. Ese era Alfonso. En el receso se la pasó afuera del salón. Cuando llegó la hora de salida estaba junto a una jardinera; tal vez la temperatura era de unos 35° y él estaba debajo de un rayo, completamente fajado, con su mochila colgada, el sudor asomándose por sus sienes y el suéter del uniforme parecía que se lo acababa de poner.

-Hola-le dije
-Hola com-pa-ñe-ra-Me respondió tartamudeando
-Compañero -le dije tratando de familiarizarme- por qué no te mueves a la sombra, hace mucho calor, estás sudando
-Es que mi mami me dijo que la esperara aquí y aquí la espero

La respuesta solo causó mi asombro, pensé que sin duda el "aquí" de su mami era un "aquí en el colegio" no se refería exactamente a ese sitio.

-Alfonso creo que tu mamá -Mi mami, me interrumpió- Creo tu mami se refería al colegio, no a este sitio
-Ella dijo que aquí y aquí me quedo-Me respondió con tartamudeos y casi a los gritos
-Bueno pero puedes quitarte el suéter hace mucho calor
-Mi mami se enoja si lo pierdo. Mira todas mis cosas están marcadas.

Entonces me mostró su nombre grabado en el suéter, mochila, los tenis, su morral que colgaba de su cinto tenía su nombre a todo lo largo con pintura inflable roja. Su mami llegó, le dijo que podía esperarla en una sombra y no bajo el rayo del sol, Alfonso le dijo "mami es que tú dijiste que aquí"

Me quedé pensando si tenía un grado de retraso, si solo estaba sobreprotegido. Al día siguiente, durante las clases me di cuenta que su coeficiente intelectual era por mucho mayor al de todos nosotros juntos.

Así pasaron los días, yo le saludaba, él era reticente. Un  receso me ofreció galletas, eran oreo, así que no me podía dar el lujo de un "no, gracias". Le dije que eran unas de mis favoritas, me dio todo el tubo, insistí en solo tomar unas cuantas, insistió hasta que casi se le quiebra la voz en que me las quedara todas. A partir de entonces todos los días me llevó primero un tubo, luego dos, hasta que fueron casi 7 tubos. Mis compañeros se las comían. Un día le dije que no eran necesarias tantas galletas, él insistió, mis amigos se las comían e incluso me decían que le pidiera otras cosas de comer. No lo hice.

Hasta que salimos de la secundaria nunca dejó de llevarme galletas. Hablábamos muy poco, no me desagradaba pero tampoco se podía platicar con él, simplemente la conversación no fluía; apesar de que le gustaba leer e ir al cine y sabía horrores de programación, la conversación no fluía. Cuando hablaba en inglés no tartamudeaba y debatir también le gustaba.

A las galletas se sumaron revistas, discos recopilatorios y juegos de destreza mental. Los dejaba sobre mi mesa y antes de que pudiera darle las gracias se iba, si lo buscaba huía.

Siguió avanzando el año, tanto que llegó la posada. Ese día tenía función. Días antes vi que mis amigas platicaron con él todo el receso, se me hizo extraño.Luego le dieron una hoja.

-Vas a venir a la posada
-No creo tengo función a las 4:30 y las 7:00, salgo muy cansada no me alcanza a llegar
-Te llevas la ropa al teatro, sales te cambias y de ahí te vienes
-No tengo ganas. Mejor salgo, me voy a mi casa a dormir como oso y ya.
-Tienes que venir
-¿Tengo?
-Sí porque Alfonso nos preguntó si vendrías, le dijimos que sí. Dijo que si vienes viene y aparte nos preguntó qué cosas te gustaban y le hicimos una lista de todo lo que en estos útimos días nos has dicho que quieres.
-¡Qué!
-No tienes opción tienes que venir. Saliendo de aquí se va ir a comprar todo lo que le dijimos
-Pues qué le dijeron
-La lista es amplia, eh. Así que en la maleta mete lo que te vas a usar en la posada.

No tuve opción. Me llevé un pantalón de vestir. No tenía ganas de fiestas. Llegué a la posada, en la puerta estaba el director y a su lado Alfonso. Había una mesita llena de regalos, Alfonso usaba un frac, ajá, yo en pantalón y él en frac. El director  casi lanza papelitos de colores cuando me vio entrar al colegio. Me sentí completamente incómoda. Me dieron todos esos regalos, el director me obligó a abrazar a Alfonso. Me lo llevé al patio del colegio, mis amigas se hicieron cargo de tantos regalos. Nadie más iba en frac como Alfonso, nadie tenía una mesa llena de regalos  como yo. Le invité un refresco, si no llevaba regalos y él estaba ahí por mí, lo menos que podía era ser amable. No quiso refresco, llevaba su bebida hecha en casa porque no le gustaba el endulcolorante, eso me dijo. No duró ni una hora pero me pareció una eternidad, Su mami lo recogió en la pista de baile y de paso me abrazó, una situación más incómoda ¡imposible! Luego de un rato llamé a mi mamá, antes discutí con mis amigas por haberle dado tan vasta lista: peluches, discos, libros, chocolates, figuras de colección ¡una buena lana gastada!

Mi mamá se sorprendió de tanto regalo.

Alfonso no fue a la graduación. La última vez que hablé con él le di un abrazo, sentí que sudó. Me dijo que seguiría ahí en la prepa. A sus 16 años continuaba usando tenis con velcro y su mami elegía lo que vestiría. Aplicó para 5 universidades, en las 5 aprobó, en las 5 le ofrecieron beca por excelencia académica.

Hace un tiempo quise saber de él, lo busqué en el facebook, no lo encontré. Al poco tiempo me lo topé en la tiendita de la esquina cercana a mi casa. Traía tenis que se abrochan con velcro. Dije su nombre con mucho asombro "sí, soy yo" me dijo con su tartamudeo. Nos quedamos mudos como medio minuto...yo llevaba en las manos un paquete de galletas oreo, él estaba justo debajo del rayo del sol, como aquella primera vez...

7 comentarios:

Sascha! dijo...

Wow... de verdad existe? me encanta como escribes!

Sascha! dijo...

Wow... de verdad existe? me encanta como escribes!

Pamela R dijo...

Una historia conmovedora, Alfonso tuvo suerte de tenerte como su compañera de clases, es feo cuando te integras a un grupo de clase
y nadie te habla.

SALUDOS LOVB :)

Fernando Manda dijo...

Me gustaría que un nerd se enamorara de is snif snif... chale yo si soy bien gandalla XD

mariZ dijo...

cossaaaa hermooosaaaa!!! que historia tan bonita ademas que me gusta como escribes !!!
te sigo ;D

Maria F dijo...

... me encantó la parte de la posada!
Creo que eras muy especial para Él y esa era la forma de expresarlo ... Se entiende perfectamente la razón por la que Alfonso esta en esta categoría ... :)

Nameless dijo...

Así hay personas, especiales porque lo son y tienen maneras diferentes de demostrar lo que sienten y bueno, que bien que tus amigas le dijeron qué te gustaba, porque piensa, pudo ser peor, pudo regalarte cosas que creería que te gustaban jejejejej

Ojalá que le este yendo bien, quiero suponer (ya sabes yo y mi doctorado) que tiene autismo o al menos varias características autistas. Anyway, que le este yendo bien y que lo recuerdes con una sonrisa.

Te amo.

Tu novia