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viernes, 1 de julio de 2011

Sentimientos en el estómago

El estómago siente, o al menos, mi estómago es un receptor de todos los sentimientos que se agudizan estos días.

Una vez una amiga me dijo que "aveces llegas a un punto sin retorno en el que simplemente ya no puedes hacer nada" (esa vez lo dijo referente al peso: ella estaba/está súper aplicada en el gimnasio y yo acaba de retomar mis largas carreras. La frase la uso porque se refirió a una tía de ella que tiempo atrás tenía un cuerpazo, luego se descuido, intentó bajar de peso, etc. pero un día simplemente dijo "soy gorda" y pues de la tía del cuerpazo ya no queda nada) Entonces mi amiga dijo lo del punto sin retorno.

Y a que viene todo lo del punto sin retorno: pues a que no solo se aplican al peso, se aplican a todo. Mi abuelo, que con todo y todo lo adoro, es un hombre ya grande, demasiado mayor, casi 100 años. Si bien conmigo tuvo que modificar algunos comportamientos (yo no le beso la mano, yo no le servía el plato, ni mucho menos le quité los zapatos, ni me escondí para fumar) Más bien yo con él fue de: abue yo no te beso la mano mi respeto no se basa en eso. Y si alguna vez me vio fumar (mis tías no fuman delante de él) fue de sí abue estoy fumando. Nunca le serví al plato porque le dije "abue,.si te sirves no te pasa nada, al contrario tte va servir" y cosa rara mi abuelo me siguió queriendo. No lo culpo, ni lo disculpo por sus ideas un tanto cuanto machistas, un tanto cuando cuadradas. Conmigo se volvió flexible, no sé si tolerante, mi abuela decía que si mi abuelo se doblegaba antes los caprichos y deseos de alguien era a los mios. Fue él quien no permitía ninguno de mis llantos y los quería solucionar con un dulce de la tienda, con un globo. Fue ese hombre duro quien no permitía que sus hijas fumaran y a mí nunca me dijo nada. Fue él quien tuvo álgidas discusiones con mi mamá: porque ella decidía como se me educaba y no él. "Usted ya me educó, a mi hija la educo yo" ... como olvidar esa sentencia. Luego mi abuelo arremetió con una de sus máximas "Mi hija tiene abuelo para que la consienta"

Mi abuelo: eso es lo que es.

Cuando mi abuela murió lo vi llorar, por primera vez; cuando murió mi tío pensé que mi abuelo no lo iba a soportar.

Es un terco, a mí puede no pedirme nada, no cuestionarme pero solo a mí, con el resto no es así. Aun no hacen muchos años que me di el luego de sentarme sobre sus piernas, creo que fue como a los 23 y por unos minutos me sostuvo. Ya le había dado una embolia: secuelas: una pierna que se arrastraba un poco, no más. Algo imperceptible y admirable, según los doctores.

Aunado a la edad, vino el uso de un bastón, luego el uso de una andadera. Luego otra embolia de la que salió más que bien librado. Después un par de caídas que lo imposibilitaron y después un derrame cerebral mínimo. Tan mínimo que ya no puede hacer nada. Tan mínimo que le castra tener que usar pañales y depender de alguien para hacer todo. Aveces alucina, aveces no conoce, aveces no come. Aveces puede hablar, aveces no se le entiende nada. Aveces quiero ignorar los huecos, los vacíos, las sensaciones encontradas encontradas que confluyen en mi estómago pero parece, a ratos, que nos acercamos vertiginosamente a ese punto en el camino en el que ya no hay retorno.

4 comentarios:

Maria F dijo...

Punto sin retorno... o_O donde simplemente ya no puedes hacer nada ... ya no hay control ..
Creo que referente a la edad .. el deterioro del organismo ...es perfectamente comprensible ..... Es lo que le sucede al humano y a la vez .. Está super lindo todo lo que escribes sobre tu Abue ...y la relación tan especial que tienen..
Sin embargo, también existen puntos sin retorno que nosotros mismos propiciamos o bien elegimos ...algunos buenos otros no ...
:)

Len dijo...

Bueno al leer tu historia de hoy, también he tenido sensaciones en el estómago.
Puntos sin retornos. Pero volver al inicio sería un error, como arruinar la secuenia y le quitariamos valor y autoridad a las cosas que ya han pasado. No sé en realidad siempre quisieramos poder regresar.

Pamela R dijo...

Me hizo recordar a mi abuelita, sentí nostalgia.

Es una bonita relación la que ha tenido con tu abuelo, lástima que cada vez esté más cerca a ese punto sin retorno al que todos llegaremos en algún momento.

Xinik@ dijo...

los puntos sin retornos son muy diversos entre si... al punto al que se acerca tu abuelo, y al que todos llegaremos sin duda, es quiza uno de los más difíciles... cuando mi abuela comenzó a acercarse a ese punto tuve el gusto de estar cerca de ella... ojala nunca lleguemos a ese punto sin retorno en que nos volvemos fríos y nuestras emociones mueren... tu mantente cerca de él y disfrutalo todo lo que puedas... luego solo quedaran recuerdos...