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viernes, 23 de septiembre de 2011

Fragmento

Fragmento (Tomado de un archivo en el que ya llevo rato trabajando)

Ese día no se habían visto, no concidieron, tampoco se afanaron en hacerlo como el resto de las veces. No fue un viernes de película, en el que la última prioridad terminaba siendo ver 90 o 120 minutos de alguna historia clasificada como "cine de arte francés" o cine de arte de algún lado. 

Aveces, se sentían como ese cliché gastado: las lesbianas son vegetarianas, usan converse, tienen una vena un tanto cuanto revolucionaria, muchas son activistas y usan blusas o camisas a cuadros. A veces los clichés eran mal entendidos. ¿Eran un cliché? podría ser y eran mal entendidas entre ellas mismas. No se entendían por completo, muchas veces  aunque no terminaran de ver la película no se entendían ni en la cama. Solían quedarse dormidas, cada una en su extremo de la cama, con una rígidez casi mortuoria y no propia del descanso.

Ese día no se vieron ¿para qué verse? las películas no las veían, ir a comer no era una opción porque siempre surgían eternas diatribas entre por qué una de ellas podía comerse sin prejuicios un bistec y la otra con un veganismo exacerbado. Ir  de compras tampoco era una opción, sus gustos eran totalmente dispares ¿dónde quedaba ese gastado cliché, por qué no podían ir  a sumergirse en la tienda de converse y comportarse como un par de lesbianas totalmente estereotipadas? Nada surgía de manera natural, siempre forzada.


A las 3: 35 de la madrugada sonó el celular de Ada. casi lo manda al otro extremo de la cama, a no ser qué un segundo la hizo recobrar la conciencia y saber que era su celular, al que le profería un cariño enorme y que no sonaba porque fuera la alarma si no porque era una llamada de Laura, a quien había estado rehuyendo todo el día, todo el tiempo.

-Estás dormida
-Sí
-Y cómo es que me contestas-Le profirió alterada
-Qué pasó, ya me estoy despertando
-Ven
-Van a ser las cuatro de la mañana. ¿A dónde? ¿Estás bien?
-Mi perro, se queja todo el tiempo, no sé que hacer
-Dale paracetamol
-¡Paracetamol! ¿hay paracetamol para perros?
-No soy doctora, no soy veterinaria. Una vez mi perro se enfermó y el veterinario le dio paracetamol. Lo disuelves, le abres el hocico y haces que se lo trague. Cuando amanezca lo llevas al doctor...
-Es que en la veterinaria le cortaron el cabello y lo lastimaron
-Mejor, lo llevas a la veterinaria y que te reparen el daño
-Ve conmigo
-No puedo
-O mejor dime que no quieres
-No puedo porque no quiero
-Y qué voy hacer con mi perro
-Darle paracetamol o lo que te parezca mejor
-Si fueras mi novia actuarías diferente, estarías aquí  y llevarías a "Garra" a un veterinario
-Pero no soy tu novia
-Y mi amiga
-Lamentablemente tampoco (...)


 (2010-esbozado en 2009 y en 2011 parece igual)



1 comentario:

Pamela R dijo...

Maravilloso fragmento, me dejaste con ganas de saber más de la historia de Ada y Laura.

Saludos Lovb