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viernes, 18 de noviembre de 2011

Gente del gimnasio Parte 1

Ir al gimnasio ha sido toda una experiencia: grata, lo non grato es el horrible dolor de partes de mi cuerpo que ni enterada que existían pero fuera de eso me gusta ir: me llevo genial con la entrenadora y unas que otras chavas del staff (así dice en sus playeras), con algunas otras socias y me reencontrado con amistades que valen mucho la pena. Antes, cuando veía ese gimnasio pensaba ha de ser bien fresa. Pues no, va todo tipo de gente y ponen todo tipo de música: un día me sorprendí haciendo abdominales al ritmo de Carmen, se me perdió la cadenita. con el cristo del nazareo, que tú me regalaste, Carmen; me dio risa porque esa canción me gusta bailarla en las bodas y en los XV años pero nunca pensé oirla en el gimnasio, la verdad es que ponen de todo...hasta música new age o sonidos de la naturaleza para cuando van las personas a su clase de yoga.

Insisto va todo tipo de personas: gordas, flacas, altas, bajtas, chaparritas, morenas claras, morenas oscuras, rubias, güeras wannabe, señoras con cuerpazos, chavas con enormes cuerpos (de esas que dicen ¡ay dios vive en un eterno modo de full zoom, agraciadas, menos agraciadas, buena onda, caga palos...de todo hay) y la gente como yo que me la paso viendo todo desde la barandilla para venir y escribirlo al bló.

                                               "Laurita"

No sé cuántos años, ni cuántas primaveras tiene en su haber Laurita, tampoco sé cuantas dice tener porque sencillamente nunca le he preguntado. De hecho casi no hablo con ella. De las veces que hemos cruzado palabras ha sido porque ella vende "ropa para entrenar": que si fajas, playeras para no sudar o para que no se te escurra todo el sudor, licras, ropa que corrige postura y todo eso, una vez me ofreció y le dije "Qué amable, gracias, si un día me interesa algo, ya sé que tú vendes, yo te busco" traté de usar la diplomacia.

Siempre llega cargada hasta el tope con un montón de bolsas, supongo que es donde lleva toda la vendimia, y aunque por estatuto no se permite vender dentro del gimnasio, ella lo hace. Todas sabemos que en el vestidor la encuentras con todo el arsenal, no hay un grito de "pásele marchanta, sí hay, sí hay, se lo dejo en pagos" porque sería el colmo el cinismo y no es necesario.

Laurita entrena de lunes a viernes o de lunes a sábado. Siempre anda en su silla de ruedas para todos lados. Eso le ayuda porque en su regazo se carga bolsa, tras maleta llena de ropa para vender. Así es , Laurita no camina, vive desde no sé cuando en una silla de ruedas pero ella no se amilana. Llega, se cambia ahí en el gimansio y hace casi todos los aparatos que hacemos una persona "normal", no permite que le ayuden o ayudemos porque "ella puede sola" y sí: puede sola. Aunque aveces me da miedo que se caiga, ya sé que los aparatos tienen un sistema de seguridad pero una vez estaba a un lado mio y vi sus piernas pues muertas, sin vida, aseguradas con el arnés diseñado para tales efectos. Cuando hace brazo es distinto porque los brazos son su fortaleza y aunque hace algún tipo de rutina de spinning y otras bicicletas, la velocidad y la resistencia son menores pero no por ello no le ayudan, todo lo contrario. Termina, se cambia y sale a toda ráfaga en su cuidada y bonita silla de ruedas. No sé si compite o qué pero tiene muy buena condición e incluso maneja, no sé cómo le hace pero lo hace. Es disciplinada, sigue las rutinas como se lo indican, obviamente sus rutinas tienen variantes por la razón que ya les mencioné.

Me da gusto que las personas de todo tipo de capacidades hagan algo por sí mismas, pocas cosas me molestan tanto como la autoconmiseración que se pueda mostrar o la conmiseración que los demás puedan mostrar hacia los otros. Me alegra que entrene que haga todo desde su cuadro de acción. Y que demuestre al mundo que las limítantes, la mayoría de las veces, las iniciamos nosotros mismos y que la discriminación y segregación, muchas veces, también la propiciamos nosotros.

Suena a cliché pero cuando siento que ya no puedo con una abdominal más o que la bicicleta me va ganar, o que me gustaría que me llevarán cargando desde la entrada de la plaza a mi primer aparato en el gimnasio, pienso en Laurita y me echo a andar.


Es de lo más normal ver a Laurita haciendo sus rutinas y también es normal verla vendiendo, aveces se queda afuera del gimnasio vendiendo sus productos y aborda a los clientes con más clase y de mejor manera que un vendedor de cursos de computación o que un tipo de call center, ajá de esos que te llaman para ofrecerte un producto bien mexicano como tipo shampoo de huevo con chile pero con su acento de no sé donde que nomás no les crees.

Como ya dije, el gimnasio es diverso y cualquiera que quiera bajar de peso o simplemente cuidar su cuerpo no tiene más que inscribirse y asistir.

1 comentario:

Marlene dijo...

Que buen post.

Has dicho -entre muchas otras cosas- una gran verdad "las limitantes, la mayoría de las veces, las iniciamos nosotros mismos y que la discriminación y segregación, muchas veces, también la propiciamos nosotros."
=)

Yo hace mucho que no voy al gimnasio. Y tampoco hago mucho ejercicio, la verdad. Antes solía ir a correr a Chapultepec, porque vivo muy cerca. Ojala lo pueda retomar ¿Algún Día?
Je! =)

besos niña!