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sábado, 26 de mayo de 2012

¡Las donas!

¡Las donas!, desde que recuerdo, alrededor de las 4 de la tarde pasa "el señor de las donas", quien apesar de tener vendiendo donas más de 15 años, no sé su nombre y creo que pocos lo saben pero aunque lo sepan, él: con su pantalón de vestir, sus tenis tipo choclo que recuerdan esos que usaba Bruce Lee, sus camisas tipo "guayabera" en cuya bolsa guarda pequeños rectángulos de papel estraza en los cuales dará las donas a sus clientes. Un cabello perfectamente peinado al estilo Benito Juárez, la piel curtida por el sol, una voz férrea con la que año tras año, diariamente grita ¡las donas! y un equilibro en la palma de su mano y en su cabeza en donde se sostiene una charola con apróximadamente 60 donas de azúcar.

Donas bofas, decía mi abuelita. Lo de bofas era porque al morder la dona no había tanta harina pero esas donas tienen algo. Puede que ese algo sea la paciencia con que año tras año sale a vender sus donas de azúcar, aunque si de purismo fuera esto tendrían que ser donas azucaradas, pero todos las conocemos como donas de azúcar. Al inconfundible grito, los compradores salen a la calle: unos compran una pieza, otros dos, otros hasta quince donas. El señor de las donas avanza a paso cancino, con el tiempo justo para que la señora saque de su bolsa cuatro pesos y el niño feliz regrese a casa con media dona en el papel y la otra mitad en la boca y las comisuras llenas de azúcar.

-Ora´no vas a querer donas, güerita-Me dice. Aveces no quiero y siempre me he quedado pensando por qué el güerita, no sé si ese adjetivo se lo debo agradecer al trabajo que durante tantos años, los rayos del sol han hecho sobre su piel.

-¡Señor, una dona!
-Nomás´una güerita
-Nomás. ¿Cuánto le debo?
-Cuatro pesitos
-Uh, me acuerdo cuando costaban un peso. Bueno mil pesos, luego un peso. ¿Cuánto hace que vende?
-Más de quince años (en aquel entonces) Ahora ya deben ser como 21 años.
-Y si le va bien
-Sí güerita, siempre las acabo todas
-Pues es que están bien buenas, deme otra-Le dije porque ya me había terminado una
-Ya vi porque tu abuelito siempre saca un plato y me compra hasta seis donas
-Es que están bien buenas y nos gusta mucho el pan dulce.
-Están saliditas del horno, güerita.
- sí-Le dije con algo de dona en la boca
-Oiga deme otra
-Se la regalo.
-No, no, tenga los cuatro pesos, luego dónde está el negocio
-Esa se la regalo, cortesía de la casa.
-Gracias

¡Las donas! se fue gritando

Desde que tenía 4 o 5 años pasa cada tarde vendiendo donas: él parece el mismo, la charola siento que es la misma e incluso sus tenis lucen como el primer par de tenis que le vi cuando reparé en su aspecto. "El señor de las donas" así lo conocemos por el barrio. Pocos saben que tiene una pequeña tienda de abarrotes, que una vez vendidas las donas se sienta afuera de su casa en una mecedora a tomar el fresco. En las mañas se escucha un grito: ¡El periódico! muy de mañana, aveces los rayos del sol apenas quieren coquetearle al día...es él, el señor de las donas, cuando descubrimos el rostro detrás del señor del periódico invariablemente nos sorprendemos y buscamos la charola sobre su mano derecha o reposando en su cabeza pero no: en las mañanas anda con un tajo de periódicos bajo el brazo; la impostación de su voz es distinta o puede que sea la misma pero en la memoria colectiva, en nuestras tardes de infancia e incluso ya solo en nuestras tardes permanece él: inmutable, constante y  su paso cancino con ese grito inigualable, alegrando las tardes, forjando recuerdos y endulzando paladares al grito de ¡las donas!

(Sábado 26 de mayo de 2012)

3 comentarios:

Pamela dijo...

Eres buena, muy buena para narrar, sentí como si pudiera ver al señor de las donas.

Sabes, este post se me antoja como para que sea publicado en un periódico, en una sección en la que se relaten historias, personajes tan comunes y extraordinarios.

Una vez escuché que cada tema, cada historia está esperando a su narrador (creo que así es).

P.D: Se me antojo una dona (son mis favoritas).

Vampirismo Cósmico dijo...

Tengo un vecino, pero vende queso. me recordó mucho a tu anécdota. En mis modestos casi 16 años de aquí, siempre me regalaba algún chocolate.
Muy padre tu redacción, es enteramente disfrutable

MariZ dijo...

concuerdo con pamela en todo !!
por eso me encantas porque siento exactamente todo lo que tratas de decir y es muy chido !!

Solo espero cuando saques algo mas para devorarlo sin importar que tan largo sea.