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jueves, 4 de julio de 2013

Botanas, cervezas y algo más. ¡ a diez la pieza!

Cuando vamos a un bar, solemos ir al mismo bar porque nos gusta y ya, porque tal vez le guardamos cierto cariño al ser de los primeros en ir. Nos gusta desde que comenzó y podíamos entrar en converse o como se nos hinchara la gana, sin problema alguno.

Algunas veces, mi amiga invitó a sus amigos y ellos le decían que "cómo podía ir a esa cantina", la verdad es que por más que hicimos el intento jamás le vimos, ni le vemos y creo que no le veremos pinta de cantina y así fuera no dejaríamos de ir. El caso, es que no iban y nosotros sí e incluso pasamos muy buenos ratos. Con el tiempo, el bar se mudó de lugar, a uno más grande, y extrañamente más gente comenzó a ir. Gente que no ubicábamos del todo. Dijo mi amiga "se volvió un poco más fresa", yo no reparé en ello hasta que sus amigos que le decían "cantina" comenzaron a ir sin mayores reparos.

Nosotras como siempre, ya hasta nos conocen, y ya hasta sabemos que mesas nos gustan y qué vamos a tragar toda la noche, digo a degustar toda la noche.

Un día, de esos que juramos que solo vamos a ponernos al día y terminamos haciendo honor a los grandes placeres de la vida: platicar, comer  beber cerveza y la brevedad de la charla queda de lado, llegó una señora: La señora estaba enfundada en una blusa de esas típicas (que llevan una gran elaboración en el bordado) pero Beatriz Paredes tiene la culpa de la mofa que hacemos de ellas (de las blusas), aparte el peinado de la señora era tipo Don King ¿si se llama así? Pues nosotras felices de la vida, bebiendo cerveza y en eso llega la señora

-Buenas noches, bellas damas, me permiten venderles un rancherito
- ¿?
-Son estos aretitos (con forma de sombrero), cazuelas, etc.
-Mi amiga quiso unos (que no eran sombreros ni cazuelas) se los pagamos y se fue feliz.
-Gracias bellas damas, sigan disfrutando de su gaseosa (apenas terminó de articular gaseosa cuando sentí un puntapie)

La señora era todo un personaje, Pero de sus modales no teníamos queja, le compramos los aretes y no dudamos que almenos con esa amabilidad, en las otras mesas le comprarían varios pares más.

La noche siguió y justo cuando mi amiga fue al baño, llega una muchacha, muy desparpajada, con un cabello chino, tan chino que no hubiera tenido problemas para imitar a Amanda Miguel, ella también traía un maletín. En eso escucho que se acerca a una mesa en donde había puros hombres. De repente los vi sonrojados y porque no decirlo, comencé a poner atención a lo que ella decía

-Mira: tengo normales, largos y extra largos, tú me dices la talla. Tengo de sabores, texturizados, con aroma, de los que brillan en la oscuridad. La verdad es preferible tener sexo seguro. Solo cuestan $10 cada uno.

No pude evitar reírme y pensar que en ciertas partes tenía razón. ¿Cuántos bebés habrán sido concebidos por exceso de calentura y falta de un condón? Justo estaba en eso cuando llegó a mi mesa, vi su maletín de cerca y tenía una estampa de un plátano con un condón puesto y de la punta chorreaba algo que simulaba (espero) semen hacía las esquinas.


-Buenas noches amiga, ando vendiendo condones, traigo de diferentes tallas: chico, normal, largo, extra largo, texturizado, con aroma, de sabores, ya sabes para que sea mejor el sexo oral, de los que brillan en la oscuridad. Cuestan $10.  Es que saliendo de aquí, ya con las cervezas encima, pues uno no sabe y aveces solo quieres terminar lo que hace rato empezaste (yo lo que quería era terminar mis deliciosos nachos y seguir bebiendo deliciosa cerveza y que mi amiga regresara del baño porque lo que habíamos comenzado era una deliciosa platica y una comilona de nachos qué bueno.) Pero recordé que cuando mi amiga se embarazó casi putea al sistema de salud porque le dieron condones por kilos ya en el último trimestre del embarazo (la hicieron sentarse y chutarse la todo menos breve platica, a esas alturas ella no sabía si era mejor estar parada o sentada) y qué le hizo a los condones, ¡pues nos los regaló! yo guardo ese regalo con cariño y me saca risas siempre que lo veo: porque recuerdo su enorme panza, su inmovilidad, su baño de hormonas, la jícama con chilito que se le antojaba y su enojo al ver que le dan condones en el último trimestre. Total que le compré un condón, de sabor cabe destacar, digo mi amiga puede volver a ruedo en el momento que desee. La chava se fue feliz y me dijo que tenía una tienda de lencería y juguetes y la verdad me lo dijo casi en un susurro y tan rápido que no recuerdo el nombre.


Llegó mi amiga, le di su regalo (aún tiene tiempo para usarlo) y caímos en cuenta que no es tan mala idea que te vendan condones en los bares. Ya luego de algunas chocoaventuras y de la importancia de esos artículos de látex, solo estuvimos expectantes para ver qué más se iban a acercar a vendernos: ¿pomada del coyote, pomada para la psoriaris, algún producto que no nos cuesta una fortuna, no nos cuesta un dineral?  y Cabe destacar: la gente se cohibía cuando la chava les decía VENDO CONDONES....cuándo dejaremos de ser tan moralinos, cuándo.




La foto, para que vean que sí nos vendieron condones y que sí se lo compré.






2 comentarios:

Pamela dijo...

Concuerdo los condones siempre son necesarios y por $10 pesos te ahorras una infección o el susto de un embarazo.

Me encantó el relato, hasta me dieron ganas de ir a esa cantina, que no es cantina.

Ari dijo...

Pues si... te venden de todo en los bares. Y no es tan mala idea, vender condones!!

Igual sigo sin entender porque la gente de sonroja cuando le hablan de sexualidad y placer... en fin.