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jueves, 25 de julio de 2013

Lo que aportamos

Mi madre siempre ha dicho que cuando uno trabaja con personas debe tener mucho cuidado porque algo "bueno" o algo "malo" y lo entrecomillo porque el bien y el mal son juicios de valor, que les deje va marcar el resto de la vida de la persona.


Hace como un  mes que ayudo a un niño con sus clases y sí: es un dulce, un dulce de calabaza, así le digo porque ese cabello rojo y esas manitas y esa sonrisa inmensa que le ilumina la cara me roban el corazón. Es un niño pero es respetuoso, educado, prudente. Me fascina que tiene muy claro la lección de que para todo hay lugares y momentos.

Él trabaja mejor con música, lo relaja y hasta baila. Un día me dice que qué canciones traigo en mi celular y me pasó por la cabeza esa frase de mi novia de "tus canciones y tú" y esas canciones raras que ok, puede que no muchos escuchen.  Abrí una lista de reproducción donde esta: miranda, scissor sisters, foals, oasis, cranberries, jarabe de palo y varios más. Qué paso: le fascino miranda, no paraba de bailar y de reír por el acento argentino y de scissor sisters amó las coreografías, sobre todo de let´s have a kiki, que a este punto creo que es su canción del verano (y tiene un ritmo y una forma de bailar, que ya quisiera para un fin de semana)

También, un día estaba escuchando a Vivaldi y le gustó, el soundtrack de W.E lo pudo matar del gusto y no lo culpo porque a mí me parece muy bueno.


Pasan los días y me dice que si me puede traer su tablet para que le suba las canciones porque le gusta mi música y no conoce a nadie que las conozca y claro, se me hizo pasa el corazón y haciendo una selección como si de vegetales orgánicos se tratara elegí meticulosamente cada canción y le puse muchas canciones de 31 minutos.

Al día de hoy mi calabacita es una rockola ambulante, es como una versión en pequeño de lo que escucho.


Otro día, justo cuando llegó, estaba leyendo a Roal Dahl, me pregunta qué ese señor quién es y le conté a modo general y se emocionó, me dijo que le hiciera una copia o que si podía se lo subiera a la tabla y de paso le pusiera una aplicación donde pudiera leer y claro, me esponjé del gusto.


Y entonces, es cierto que algo bueno que dejemos puede marcar la vida de no sabemos quien, para siempre, por lo menos mi calabacita ya dejó una marca en mí.

2 comentarios:

Maldito desgraciado dijo...

¿O sea que en tu celular cargas con vídeos de los músicos que te agradan?

Ari dijo...

aaaw! Qué bello, él!

Y que buena maestra, tu!
A mi también me cambiaste con tu música!! Para esa calabacita serás la mujer que no olvidará, lo sé.