ribbon

martes, 15 de octubre de 2013

Pastillas para la tristeza

He realizado varios post sobre lo molesto que me parece la gente que pide limosna porque le parece lo más cómodo y hacen de ello su modo de vida.

Bien, hace unos días fui a una dulcería, fue un día extenuante. El caso es que pensaba que a esa hora la dulcería iba estar repleta de gente con filas insufribles y demás.

Cuando llego: el lugar estaba prácticamente vacío, se me acerca un niño de unos cinco años cuando mucho, con las mejillas partidas por el sol, algo de mocos que succionaba con la nariz, unas manos algo llenitas y unos ojos verdes enormes, enmarcados por unas pestañas largas. Corre hacia mí, me dice "Hola, me compras unas pastillas es que no he venido nada", me deshizo el corazón, volteé y vi su caja con suficientes paquetes. No traía feria ¿Le iba a pagar una pastillas de $5 con un billete de alta denominación? No le iba a mentar la madre de ese modo.
Corrió de nuevo conmigo

-ándale bonita, cómprame unas pastillas es que no he vendido nada. Son de dulce
-¿Son de dulce? ¿y que tiene que sean de dulce?
-Los dulces quitan lo triste y los ojitos se te ven tristes

Me quedé pasmada por unos segundos luego de oír eso y le prometí que saliendo le compraba pastilllas, no tanto porque quitaran la tristeza (tal vez sí) si no porque realmente quedé asombrada y porque desde que le vi esos ojos enormes me ganó.

Cuando salí del lugar, lo busqué y ya no estaba: mi corazón se terminó de hacer pasa. Ya no supe donde quedó mi vendedor de pastillas de dulce contra la tristeza...

No hay comentarios: