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sábado, 13 de septiembre de 2014

Dar o no dar, ese es el dilema.

Varias veces he publicado escritos del conflicto que me causa dar o no dar dinero a las personas que piden.

Ayer, cuando me subí al camión, un señor de una casa de rescate, de esas que son famosas por vender burritos, estaba terminando su discurso, por tanto me sentí aliviada. Terminaba e iba ofertando unos dulces de guayaba, dulces que solo ayudan al detrimento del original rollo de guayaba porque un rollo de guayaba es un dulce exquisito y esos que él vendía eran un amasijo de azúcar con algún saborizante de guayaba. Justo pasaba eso cuando se subió un señor, uno como muchos.

Cuando el señor de la casa de rescate ya iba a bajar, alguien lo detuvo. Nunca me había tocado ver eso. Solo escuchaba como el señor le comentaba que Jesús lo había rescatado, le citaba párrafos de la biblia, le decía que lo estaban esperando para que se humillara ante el señor y le diera el honor y la gloria... (si eres un predicador y un pasajero te detiene, debe ser un momento soñado, creo) Pasaba eso, cuando  ese señor como muchos comenzó hablar, ignoro si el resto de la gente escuchaba historias mezcladas: Jesús por un lado, y el señor pidiendo dinero para su hermano por el otro; personalmente moría por colocarme los audífonos pero cuando se suben a cantar o contar sus historias simplemente no lo hago, si no les voy a dar dinero, al menos les muestro mi respeto de esa forma.


El señor hablaba un hermano enfermo, su carencia de dinero y contaba su historia de como ya habían vendido todo lo que poseían de valor para poder reunir la cantidad para una cirugía de cadera. Al final vendía plumas, cds, sus dos anillos de plata, plumones tipo sharpie e ignoro qué más. Honestamente me debatí en si comprarle una pluma o no...algunas personas le daban dinero sin tomar alguno de sus objetos...yo no sabía si darle una moneda o abstenerme...ante de la duda: abstenerse y no le di moneda alguna ni le compré nada.


El predicador hablaba con fluidez (siempre he pensado que les dan un curso de como hablar en el transporte público);  él señor sudaba de los nervios, tartamudeaba, no dominaba su auditorio....


Mientras lo escuchaba sabía que el momento de pedir la moneda iba a llegar y me estuve debatiendo en darle o no. Creo que ya no se puede distinguir cuando hay que dar y cuando no.


Antes yo le hubiera dado unas monedas sin chistar pero hay cada persona que no necesita y que es más fácil solo estirar la mano y pedir ...que solo puedo cerrar este post diciendo: "La burra no era arisca, la hicieron"

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