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lunes, 9 de febrero de 2015

Filas obsesivamente infinitas. "Obsesión infinita" de Yayoi Kusama

En fechas anteriores no fuimos por diversas razones: estudiar para el examen, presentar el examen, descansar  del extenuante examen, ir a Xochimilco etc.
Ya cuando las últimas fechas se acercaban  teníamos muchos trámites por hacer: ir a CU, que literalmente es una ciudad, etcétera. Cuando ya terminamos todos los trámites fuimos muy frescas al museo Tamayo. Llegamos a eso del medio día, no había tanta gente pero oh sorpresa: los boletos ya se habían agotado, no había venta adelantada ni por internet, la gente estaba formada desde muy temprano. 
Nos fuimos a caminar a Chapultepec y vimos muy a gusto a los voladores de Papantla. También vimos muchas ardillas, puestos donde vendían tostilocos, dorilocos y dorichascas  (no sé cómo se preparan unas dorichascas). Nos regresamos a la casa.
Día dos: me levanté y me bañe porque era necesario. Llegamos como al cuarto a las siete y la fila ya era enorme, cuando digo enorme me refiero a que  el bosque no era bosque si no mås bien el hogar de un enorme gusano humano, enorme, mutante, deseoso de boletos para ver la exposición de Yayoi Kusama. 
Estábamos en la fila cuando pasó un vendedor de churros (y quise churros), luego pasó un vendedor de tortas de tamal y me comí una torta de tamal, la primera de mi vida y fue queso con rajas aunque la verdad sea dicha: quería de mole pero ya no alcancé porque todos se avalanzaron por su torta con atole. No, no saben mal pero si es mucho carbohidrato. Lo rescatable aparte de la experiencia es que el señor me dijo que la gente se había formado desde las cinco de la mañana. .. la gente seguía llegando y llegando por montones. Todos queríamos nuestros 4 boletos. Como a eso de las 8:30 llegó una policía y apróximadamente unas 75 o 100 personas adelante de nosotras dijo "hasta aquí" ya no hay boletos. El Tamayo nos había bateado dos veces. 
Se rumoraba de una venta por internet. Los revendedores obtuvieron hasta $800 por boleto (cuando valía menos de 25 o era gratis con credencial de estudiante) como las penas con pan son menos nos fuimos a desayunar (ajá, tuve el descaro de desayunar después de todo lo que ya me había comido).
La frase de ese día: "flaca si no te hubieras bañado si hubiéramos alcanzado boletos"  pasado el día nos enteramos  que a las  cinco de la tarde se abriría una venta por internet porque debido a la gran demanda habría un maratón y para evitar la reventa en la taquilla solo venderían un boleto por cabeza. ¡uno! Pusimos las alarmas y con tarjeta en mano estuvimos dispuestas a comprar los boletos. JAMÁS HUBO ACCESO, LA PÁGINA ESTUVO CAÍDA Y QUIENES SUPUESTAMENTE PUDIERON COMPRAR NUNCA RECIBIERON SU CONFIRMACIÓN. (NUNCA COMPREN BOLETOS EN BOLETIA EL SERVICIO ES PÉSIMO) Las redes sociales eran un hervidero, discutí, alegué y estuve al pendiente. Nos fuimos a cenar y decidimos IR A QUEDARNOS AL MUSEO O JAMÁS CONSEGUIRÍAMOS ENTRAR Y LA EXPO SE IRÍA SIN QUE NUESTROS OJOS LA VIERAN. Regresamos, preparamos nuestras cosas, pusimos las alarmas, preparamos la cobija y a la cama. Suena el despertador:
-flaca, ya es hora, es el despertador. Ve a apagarlo
-Ya voy
Cual zombie allá voy a silenciar las alarmas, casi me parto todo el ser porque estaba super dormida. Regresé, me acurruqué y luego de un rato me tuve que levantar. Me puse moco de gorila, guardamos algo de comida y en eso llegó el taxi. Llegamos a las 2:45 AM y ya unas 50 personas estaban adelante de nosotras. La primera llegó a las ocho de la noche, el Tamayo era un campamento. A las cuatro llegó la primer vendedora de café con pan y regresó varias veces porque todo se acababa y la mañana era fría. A las seis la gente llegaba sin creer la cantidad de personas que ya estábamos muy formadas. Muchos no creían que solo venderían un boleto por persona. A las ocho de la mañana pusieron orden y repartieron los papelitos que valían por el canje de un boleto. Cuando nos dieron ese papel sentí que mi deuda con el pop art ya se iba a saladar. Muchos iban a tomase las selfies, ni idea de quien era la tal Kusama pero ahí andaban.
Mi novia puede dar fe del tiempo de anteleación con el que le puse carita de "por favor vamos a la expo" y para mí pop art es por art.
Llegaron un sin fin de reporteros, de cámaras, era un caos. Yo revisaba las redes constantemente.
A las 9 de la mañana ya habíamos comprado nuestros boletos, dejado la cobija en la paquetería y ya esperábamos que dieran las diez para pasar a ver la expo.
Pasamos: la exposición era pequeña sí, obsesiva tal como dice el título (dots, penes) etcétera y al final una sala interactiva. Breve el recorrido pero interesante. Para mí fue un POPGASMO.
Saliendo mi novia dijo algo parecido a un tuit que leímos : YA LE CUMPLÍ A MI NOVIA. Yo iba saltando mås contenta que las ardillas. Y la fila aún era enorme.
Nos fuimos a comer y luego a dormir casi infinitamente, obsesivamente.
No importa si la gente va a un museo a tomarse una foto, el arte es para todos y si el acercamiento depende de una foto es muy válido, quizå de ahí se cree un gusto y un håbito. Por twitter un chico me dijo "si alcancé a entrar pero la verdad no entendí mucho la exposición. Creo que me falta conocer a la artista y el movimiento" y ese twitt cerró el círculo.
POPGASMO.
*9 de febrero este blog cumplió un año mås de existencia"

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