Desde hace casi dos años que escribí han pasado muchas cosas.
El año pasado mi mamá en enfermó de covid, antes de las vacunas y demás, y es un placer poder contar que la libramos y está bien. No me extenderé tanto porque fue una situación que me quedó tocada, aunque a ratos siento que ya la superé, la verdad es que no. Siempre he tenido claro que la vida es finita, pero ver tan cerca la finitud de la vida de mi mamá me dejó mal. Si de por sí no dejaba -yo- de usar cubrebocas, etc, etc. Una vez que pasó lo de mi mamá -en un tiempo que el oxígeno estaba escaso, no había vacunas, hospitales saturados- sigo igual o peor: sí he salido, sí hago mi vida "normal" pero las ideas me juegan en contra. Me he inscrito a algunas carreras y he llorado a mares en algunos trayectos.
Cuando empecé a escribir pensé que ese post iría de otras cosas, creo que irá de todo porque esto es un vertedero, mi vertedero.
Hace exactamente dos y años y medio comencé a trabajar en una universidad privada. Honestamente todo pintaba bien e incluso mejor que mi trabajo anterior.
Entré en enero: todo iba bien salvo que a mi exdirectora y dueña del colegio, no le hizo gracia que dejara el trabajo "botado" -ni a mí- la idea es que era una de esas oportunidades que no podía dejar pasar. Y tampoco le hizo gracia la idea de que le pidieramos nuestro finiquito -que nos lo dio pero luego ya ni agua-
Fue enero que solo daba clases a bachillerato cuatrimestral, luego en febrero entraró el bachillerato semestral y bicultural; después llegó marzo y ese puente que lo cambió todo... Yo iba solo hasta los jueves, entonces ya no fui viernes, sábado, domingo, lunes y ese lunes -de puente- en la noche empezaron a decir que ya no iríamos pero que esa semana tendrímos cursos de microsoft teams para poder dar clases. El martes, miércoles, jueves, viernes y sábado tuvimos cursos turbo intensivos y a veces tediosos sobre el uso de teams. Para no variar, en teoría todo sonaba muy bien. En la práctica todo era distinto. Se acabó el semestre en mayo, empezó el nuevo cuatrimestre, empezó el curso propedéutico, se acabaron el cuatrimestre y el curso propedéutico. Empezó a mediados de agosto el semestre, en septiembre u octubre empezó el cuatrimestre y una alumna brillante tuvo problemas de salud -nada relacionado con covid- y falleció.
En enero empezó el cuatrimestre y mi mamá se enfermó. Fue horrible estar cuidando de mi mamá y dar clases. Nadie se enteró, solo una vez tuve que terminar como 15 min antes la clase. Una vez dije que estaría intermitente en una junta por el estado de salud de mi mamá y me dijeron: ok. En el trabajo no fueron los más empáticos. A mí solo me dijeron eso, a algunos otros les fue peor.
En febrero empezó el semestre, se acabó en mayo. En abril nos vacunaron. En mayo nos regalaron una tarjeta de amazon. Y se repite el ciclo. En febero empezó el semestre y se hizo un show porque retra
-saron los pagos y hubo una desbandada y con justa razón.
El alumnado siempre estuvo, ha estado y estará bien, no puedo decir lo mismo de el cuerpo docente porque nosotros siempre estamos mal -según ellos- no hacemos mucho, no levantamos resultados y bueno, un largo etcétera. Sobra decir que no es cierto.
Par este ciclo, me ofrecieron 6 horas clase, un sueldo que no me atrevo ni a escribir y decliné la oferta.
En ese trabajo la primera vez que hubo un regreso escalonado a presencial yo dije que no podía regresar porque mi ammá se había enfermado, estuvo grave y ni los alumnos ni yo estábamos vacunados. Me dejaron seguir 100% en línea.
Al otro semestre que volvimos, como en línea LOS RESULTADOS ERAN WOW, querían manterlos... Todo fue un declive y un día era malo y el otro peor....
Y pues ya no estoy ahí...
Así las gelatinas: unas cuajan y otras, no.