Usualmente me preguntsn en qué pienso cuando corro...puede sonar raro pero a veces, en el primer kilómetro voy pensando en algún pendiente, en cómo iniciar un ensayo, cómo resolver algún problema, cómo organizar mi tiempo. Durante ese periodo ni me doy cuenta que canciones van sonando. Después comienzo a sentir mi cuerpo: las piernas, el abdomen, mis brazos, todo mi cuerpo y no dejo de maravillarme. Veo como algunas personas me rebasan, como rebaso a algunas pero es magnífico ir sientiendo mi cuerpo y el modo en que responde. De pronto me percato de la música -siempre escucho música- no es una lista para correr, solo son canciones que me gustan y que lo mismo aplican para bañarme, trabajar, escribir o correr. Algunas canciones debo decir sí las puse para cuando corriera, pero siempre dejo el modo aleatorio y dejo que mi propia lista, que armé y modifico constantemente, me sorprenda.
A veces pienso que disfruto mucho correr que la sensación es muy gratificante y que lo haré todo el tiempo que pueda y que cuando ya no pueda saldré en las carreras a regalar dulces o mostrar un letrero de apoyo a los corredores, a decirles "van bien, eso, así se hace, ustedes pueden" porque me gusta que la gente lo haga y porque esas paletas, esas porras hacen más ligera la ruta. Es gente que lo hace de buena gana, por el mero gusto.
A veces pienso en mi dislexia, en mi torpeza y en que tal vez y solo tal vez me guste correr porque ningún equipo depende de mí, porque no hay "vuelta a la derecha" como lo hay en la escolta (y no quise estar y nunca entedieron que me aterraba la idea de girar al lado incorrecto), porque aunque haya mapa, siempre hay guías de ruta que te dicen "para allá" o "sigan las banderas" ... Otras veces pienso en ella, ella sabe que ella es ella...en si pensará que soy una loca o una trepa cerros y me doy cuenta que me río conmigo misma. Pienso en algunas líneas que podría escribirle, en que a veces cuando voy cerrando pienso en ella y me imagino que le digo "mira, lo hice, bajé mi tiempo o pude terminar", pienso en que recuerdo su olor, sus ojos miel y que son recuerdos vívidos...pienso en si ella es mi hilo rojo y en lo jodidamente maravillosa que es...pienso en esa frase que leí un día: "¿Dejarías que el amor de tu vida esté con el amor de su vida?" Y sí, sí la dejaría. Pienso en todo lo que me enseñó sobre el desapego, pienso en que yo era una inmadura o más inmadura que ahora, cuando andábamos y todo se fue al carajo. Pienso que si me preguntan si el amor bonito existe, sin dudarlo mi respuesta sería sí, sí porque existe ella, porque lo he palpado, porque me consta como me consta mi dislexia, mi torpeza y mi miopía que son reales... Y de pronto ya corrí 10 kilómetros y suena mi canción favorita y vuelvo a dejar de pensar, retomo la sensación de mi cuerpo, siento los latidos de mi corazón, me vuelvo a reír de mí conmigo por ir pensando que si la viera no sé si la abrazaría, inhalaría su olor para empatar mis recuerdos, no sé si la besaría de rápido a lento o de lento a rápido alternando un jugueteo, no sé si pudiera soltarla del abrazo...no sé si me quedaría pasamada grabando la imagen, su imagen, que captan mis míopes ojos.
A veces pienso en ella, a veces pienso en mis perritas y en el disfrute que era ir con Maya a correr y en Andy que apenas comenzaba a seguirme el paso...
También pienso en mi abuelita y mi abuelito, mis grandes admiradores, los que me creían capaz de todo, de lograrlo todo y aplaudían mis logros y me enseñaban a aprender de los fracasos...
Si alguna vez alguien se pregunta a quién le he dedicado mis kilómetros...a mis afectos, a mi mamá, a mis abuelos, a Maya, Andy, Hanson, me los dedico y se los dedico a ella...
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